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Solo reciclar no va a acabar con la contaminación por el plástico en planeta

 

El plástico ha hecho del planeta su residencia permanente, por eso, científicos y activistas piden que este “maravilloso material” quede confinado a un circuito cerrado y que los plásticos de usar y tirar se conviertan en cosa del pasado.

 

La isla de plástico

De forma reciente, la isla Henderson ha aparecido en los periódicos de todo el mundo, y no precisamente por una buena noticia. Esta zona deshabitada del sur del Océano Pacífico, patrimonio de la humanidad por la UNESCO, tiene la mayor densidad de basura del mundo.

Los habitantes más cercanos a esta isla viven a 115 km en Pitcairn, una localidad que tan solo cuenta con 40 residentes. Hay que viajar 5.000 km más para encontrar una población mayor de habitantes o una instalación industrial y, aunque puede que no haya pisadas humanas en las playas de Henderson, la humanidad ha dejado su impronta en este remoto lugar, que acumula 17,6 toneladas de basura expulsada por el mar.

Una expedición visitó la isla en 2015 para descubrir que sus playas escondían 38 millones de piezas de plástico enterradas en la arena. La Universidad de Tasmania y la protectora de aves RSPB llevaron a cabo este estudio, cuyas alarmantes cifras, advierten los científicos, están muy por debajo de la realidad, ya que la investigación no incluye las piezas enterradas en la arena a más de 10 cm, ni tampoco los conocidos como micro y nanoplásticos.

Mucha de la basura que ha llegado hasta esta isla procede del Giro del Pacífico Sur, un gran remolino impulsado por fuertes vientos, la rotación del planeta y la masa continental, donde se forma una enorme isla de basura. Los científicos dicen que Henderson, y otras islas similares, actúan como vertederos del planeta.

Entre 3.000 y 13.000 trozos de basura llegan cada día a la playa norte de la isla, desde pedales de bicis y redes de pesca hasta cubos, conforman este paisaje desalentador; también una cuerda verde de varios metros de longitud, posiblemente de un buque de carga, que descansa sobre la arena y la tiñe de verde mientras se desintegra. Este último artículo también fue eliminado de la investigación porque es imposible de analizar por su gran tamaño.

Cientos de cangrejos ermitaños han encontrado su hogar en botellas y tapones vacíos que ahora ocupan su espacio natural, las tortugas se enredan en las redes de pescar y la gran cantidad de basura que se acumula en la arena disuade a las hembras de poner huevos.

                          

Plástico sin fronteras

Cada año, llegan al océano ocho millones de toneladas métricas de plástico, y se estima que el 80% viene de la tierra. Un estudio de Plastic Oceans Foundation y la Universidad Brunel afirma que la contaminación marina procede, sobre todo, de China, Filipinas, Indonesia y Vietnam, donde las infraestructuras para gestionar la basura son limitadas, y el exceso de desperdicios acaba en el mar. La gran mayoría de esta basura proviene del exterior.

Y no es de extrañar, porque la basura es todo un negocio. En 2015, el Reino Unido exportó 791.000 toneladas de reciclaje de plástico, con China como principal destino, donde procesar y revender materiales está a la orden del día. Al final, una gran parte del plástico desechado en el Reino Unido, Europa o EE. UU., acaba flotando en las costas asiáticas.

En un intento de lidiar con los desperdicios que no puede gestionar, China lanzó Operation Green Fence en 2012, imponiendo limitaciones a las importaciones. Algunos expertos apuntan que la medida ha forzado a los exportadores de basura a ser más conscientes de los desperdicios que generan. Ahora, China ha anunciadoque no aceptará más basura del exterior. El impacto de esta nueva prohibición aún está por comprobar.

En 2015, la Comisión Europea adoptó un nuevo paquete de medidas sobre economía circular por el que quiere reciclar o reutilizar el 55% del total de plástico desechado en 2025. Pero ¿el reciclaje solo es suficiente?

Jennifer Lavers, la científica líder de la expedición a la isla Henderson, tiene un mensaje para todos los consumidores: “No te quedes sentado esperando a que tu gobierno apruebe una legislación, no esperes a que tu vecino empiece a reciclar, sal ahí fuera y haz algo. Predica con el ejemplo- rétate a ti mismo y a tu familia a hacer algo frente a todas las amenazadas que plantea el plástico, una a una".

Los gobiernos ya están dando algunos pasos para enfrentar el problema del plástico, pero rediseñar nuestra relación con este material supondrá un cambio cultural enorme, donde los individuos tendrán un papel crucial para forzar y mantener los nuevos hábitos de consumo de plástico.

Fotografía de la Isla Henderson cortesía de Jennifer Lavers.