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Si quieres hacer un pedido en línea, déjalo en

sus manos

Antes de llegar a tus manos, la caja de cartón que ahora está abierta, ha pasado por muchas otras, que la prepares con mimo, pensando en que la ilusión recibirla así, y no de otra forma. Mano a mano, trabaja el equipo de Lush Panamá, que cada día prepara pedidos en línea que no es como los demás, porque aquí no mandan las máquinas, sino las personas.

 

Las limpiadoras se cortan con cuidado, también los jabones y las muestras, que preparan todos los días para que estén lo más frescos posibles. 

También con las manos tecleamos a toda prisa una respuesta, dedos en ristre y dispuestos a atender cualquiera de tus consultas, antes y después de realizar un pedido. Además, son tan rápidos que, si les escribes por el chat, te contestan muy rápido, ¡y sí! Son personas, no robots, aunque por la velocidad a la que escriben podrían serlo. 

Puede que sean la mar de rápidos, pero eso no les convierte en máquinas, o ¿es que un robot se pasearía por ahí con una mascarilla puesta? Sí, sí, ¡como lo lees! No es raro ver al equipo que atiende tus consultas con la cara azul por los pasillos de la oficina, o con un bol lleno de colores, probando una nueva bomba de baño. Así es como se forman: probándolo todo para contarte después a qué huele, exactamente, ese jabón al que le has echado el ojo. Sobre la mesa, y siempre a mano, tienen los productos de la última edición limitada.

De dar en el clavo va la cosa, sobre todo cuando gestionas pedidos. Por eso el equipo de la tienda en línea de Lush revisa y vuelve a revisar los paquetes que, en la mayoría de los casos, llegan a su puerta en 24-48 horas. Con mimo, esmero y cuidado, las manos envuelven paquetes que luego desenvolverán otras cosas y es que, seamos sinceros, ¿hay mayor placer que sostener, por fin, los productos que querías? Pensándolo bien, puede que sí: rasgar la caja que los envuelve para descubrir qué hay dentro.